domingo, 22 de mayo de 2011

EL TEMPLO MASÓNICO. Un espacio de paz religiosa y de diálogo interconfesional en la Europa del siglo 18.(Parte IV)

Título original:

LE TEMPLE MACONNIQUE
Un espace de paix religieuse et de dialogue interconfessionnel
dans l’Europe du XVIIIe siècle
PIERRE-YVES BEAUREPAIRE
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 Esta publicación cuenta con la expresa autorización de su autor.
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18.
El diálogo entablado entre los francmasones católicos y protestantes implicaba a la mayor parte de las grandes figuras de la Francmasonería templaria. Sin embargo terminó rápidamente en el fracaso, pues si el vinculo masónico, por su naturaleza iniciatica, permite abrir en el templo un espacio de concordia y de amor fraternal, en revancha, se disputa fuera del templo, donde cada uno a reencontrado sus “metales”- término que designa los prejuicios profanos- al trascender los antagonismos políticos, sociales y confesionales; de hecho, el diálogo anunciado, frecuentemente acaba en controversia incluso entre sus mas ardientes partidarios.
Eso no es lo que Joseph de Maistre escribe en la memoria al Duque de Brunswick, con algunas líneas después de haber convocado la reunión de cristianos en las logias y fijado como objetivo del convento de Wilhelmsbad el establecer “el reino de Cristo por la reunificación de las Iglesias”.

“No cabe duda que la obra debe comenzar por los católicos y los luteranos de Ausburgo, donde los símbolos no difieren prodigiosamente. En cuanto a los calvinistas, si son de buena fe, deberán convenir que han desfigurado extrañamente al cristianismo. Así que es a ellos que debemos dedicar nuestros sacrificios”? (21).
Al proponer organizar el cuerpo masónico europeo inspirándose en el funcionamiento de la Iglesia Católica, la torpeza de Joseph de Maistre raya en la provocación.

19.
De hecho, de una parte y de otra, se estaba aún bien lejos de la tolerancia y del respeto a la diferencia. La serenidad de las discusiones es perturbada por los temblores de la crisis del criptocatolicismo. La atmósfera se vuelve rápidamente deletérea. Fridrich Tieman se hace eco en la correspondencia que intercambia con el maestro lionés Jean-Baptiste Willermoz: “Me he encontrado en el último viaje con una Alemania en la mas violenta crisis(….) Tres o cuatro obras publicadas ese año y los hermanos altamente instruidos en esta parte me demuestran que los jesuitas juegan un rol increíble e inconcebible dentro de la masonería (…), que su doctrina ha llegado a los hermanos príncipes en Victoria (Ferdinand de Brumswick-Lunebourg-Wolfenbuttel), en Leone Resurgente (Charles de Hesse-Cassel), a la Roi de prusse, etc y que todos ellos ya son católicos jesuitas en su corazón (…). Los rumores expandidos por toda Alemania son de suspensión de un gran número de logias. Todas se reunen para oponerse al progreso del jesuitismo, todas han dado la alarma”.(22).

Impulsado por los radicales de las Luces, con Friedrich Nicolai y Johann Joachim Christoph Bode a la cabeza, la psicosis de un complot jesuítico con miras a hacerse del control de las logias y de sus redes, socava la francmasonería alemana y escandinava mas allá de la reunión de los francmasones protestantes. La prensa masónica se hace eco de rumores de conversión entre príncipes protestantes y dignatarios masónicos. El célebre  Freymaurer-Zeitung de Neuwied informa a propósito del rey de Suecia que : “el rumor según el cual el rey de Suecia se convertiría al catolicismo no cesa de amplificarse. Un cierto periódico asegura que los protestantes serían los instigadores al sentirse celosos de que el rey asistiese a una misa ofrecida por el abate Vogler”.

20.
El éxito del proyecto masónico no es para sobreestimar. En efecto, los prejuicios a priori, profanos, no se quedan en las puertas del templo. No es fácil desprenderse de decenios de sospechas al considerar a los demás. Los Iluminados de Avignon atraen a los protestantes que llegan de toda Europa, notablemente de Suecia, Inglaterra y Prusia. Sin embargo se corrió el rumor de que una conversión previa al catolicismo era obligatoria para ser admitido en el círculo teúrgico del abate Pernety (23).
Muy pronto se instala una verdadera paranoia. Un intercambio de cartas entre el médico piamontés Sébastien Giraud, íntimo de Jean-Baptiste Willermoz, y su amigo estrasburgués Bernard-Frederick de Turckheim, ilustra bien esto.

Os enseñaré-  escribe desde Turín, Sébastien Giraud el  de febrero de 1784- una singular novedad que os hará reir!  Antes de la muerte del pretendiente (Stuart- en quien algunos ven al Superior Desconocido de los francmasones y heredero del Temple): el rey de Suecia asistió en su compañ+oa a varias conferencias y en fin, le demandó por la suma de mil luises de oro la renuncia a su posición de Gran Maestre de la O(rden) de los T(emplarios) que efectivamente hizo de todo corazón como podréís imaginar, y en consecuencia le dio una Patente donde Suecia va a prevalecer”

Bernard-Frederick de Turckheim tomó por su parte el asunto muy seriamente, y respondió a Sébastien Giraud en un tono que testimonia su receptividad a los rumores de conversión:

21.
“Meiningen, 15 de mayo de 1784.
Después de las noticias de Roma, llevadas al Gotha, el rey de Suecia no solo habría comprado los derechos pretendidos o imaginarios del Príncipe Estuardo sobre la Gran Maestría general, sino que el propio rey será hecho Católico Romano y tendrá que ser rehabilitada por el papa la antigua O(rden) del T(emple) en la que los oficiales detrás  del rey portaran, según se dice, la pequeña cruz roja abiertamente sobre el hábito y donde podría aún estar la Cruz por detrás de la Gran Orden de Suecia conocida bajo el nombre de la de los Serafines.”

22.
En tal contexto, no sería difícil aceptar que Jean-Baptiste Willermoz y sus caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa estaban a la cabeza de un complot papista. La conversión al catolicismo de los Hermanos Bacon de la Chevalerie y de Hauterive, a instancia de Willermoz, aportaría la prueba suplementaria.
Por otra parte los numerosos errores de Willermoz, quien muestra sin disimulos su fe católica, son tomados como otras tantas provocaciones.
Así, durante su admisión a la Orden de los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa, Bernard-Frederick de Turckheim se sobresaltó al  oir al “Agente Desconocido” recitar el dogma de “la infalibilidad de la Iglesia oficial”, y se alarmó más cuando el mismo “agente desconocido” mencionó “ la defensa de la religión por la espada”.

Triste y amargado, Turckheim demanda explicaciones a Willermoz:

“ He lamentado mucho, Amigo mío que me hayais dicho que habíais podido responder a la nota de la Vta. Provincia (de Borgoña, donde Estrasburgo es la cabeza de la Georgrafia templaria) acerca de la defensa de la religión por la espada, en tanto que no existíera mas que una religión de Jesucristo”.
Dos meses mas tarde, vuelve a la carga: “Soy contrario a la espada dada al aprendiz masón para la defensa de la religión bajo las Ordenes del soberano(…) que aborrecen todos los cristianos no romanos”.

23.
Lejos de tranquilizarse, Bernard-Frederick de Turckheim comprende que toda perspectiva de acercamiento se ha desvanecido. De una y otra parte, resurgen los viejos demonios, así como las viejas acusaciones de tantos siglos. Turckheim escribe a Willermoz en estos términos:

“Veo, mi querido Amigo que se conserva un espíritu entre vosotros que no es el de eliminar los restos del siglo XIII y que esa dulce  y tierna caridad, esa instrucción universal a los hombres parece subordinada a consideraciones particulares que harán o bien frustrar los mas caros deseos hacia la humanidad o empujaran a los cristianos contra sus hermanos”.

24.
La respuesta del hermano lionés, de una gran virulencia, pone fin a toda esperanza. El conflicto entre identidad religiosa e identidad masónica queda en evidencia; el antagonismo religioso y la incomprensión del otro avanzan sobre la tolerancia y la fraternidad masónica. Después de haber destacado el valor de los francmasones protestantes que se convertían al catolicismo a incitación de ese “agente desconocido”, Willermoz lanza en dirección a Bernard-Frederick Turckhein  que:

“el pretendido celo de los Reformadores, no tiene mas móviles que su orgullo y sus pasiones y (…) (que) los soberanos que sostienen su celo espada en mano, tienen cerca a un gran número de persuasiones que les dictan su política, el odio y otras pasiones”  Y agrega: “una separación fundada sobre las pasiones y la destrucción de los dogmas mas esenciales no podrá producir un culto verdadero y puro “ (25)
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